Mostrando entradas con la etiqueta Moquegua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Moquegua. Mostrar todas las entradas

domingo, noviembre 25

La leyenda de la India María

La leyenda de la India María - DePeru
La India María

En los inicios de valle Algarrobal, Existía en uno de los fundos una india llamada María, Ella vivía con su madre.
Conforme pasaron los años María se convirtió en una persona cada vez mas malcriada y malagradecida.

Un día la mama de María la mando a pastar ovejas y ella no quiso obedecer lo indicado. La madre de la india la increpo su conducta y la muchacha le contesto y golpeo a su madre.

La mama de María le dijo que las hijas que golpeaban a sus madres se condenaban. María no presto importancia a la palabras de su madre y se fue al cerro.

En la mitad del camino, María se sintió mal y al poco rato ella y su ovejas se convirtieron en piedra. Desde entonces podemos observar a María y a sus ovejas en el cerro yendo al Algarrobal.

lunes, octubre 1

El mito de dos amigos y la sirena

Los dos amigos y la sirena

El mito de dos amigos y la sirena - DePeruSe cuenta que hace mucho tiempo, en el puerto de Ilo, vivía un pescador llamado Alberto, un día salió de faena al mar con su lancha, junto a su mejor amigo de nombre Pío, estando  en alta mar, Alberto  se sintió cansado por las largas horas que navegaba, al llegar la noche y preocupado porque no habían pescado nada, decidieron regresar al muelle Fiscal y desviando la proa, en rumbaron a sus casas. Pasada media hora, ambos amigos escucharon una melódica canción en medio de la noche y el brillo del mar que provenía de un conjunto de rocas.

Ellos pensaron que era el viento con el vaivén de las olas y no le dieron importancia al sonido; remando más despacio, decidió ver que el animal que provocaba tan bello sonido,  divisaron a una hermosa sirena con cabellos cristalinos, ojos brillantes y con una silueta de mujer inigualable, ella llevaba entre sus manos una varita que daba buena suerte.

Pío se puso a pensar en ese momento en los rumores que hablaban otros pescadores de la suerte y la fortuna que traía la varita de la sirena. Entonces decidió quitarle la varita a la sirena. Antes de hacerlo, la sirena se zambulló al mar, Pío dio un salto, tomó la varita y de otro brinco volvió a la lancha y remando como nunca antes lo había hecho,  se alejó de ese lugar.

Alberto le preguntó el porqué de aquella acción tan peligrosa a su amigo y este le respondió que solo estaba ejercitando los músculos y así en medio de la conversación se dirigieron hacia el muelle.

Estando en el muelle Fiscal se bajaron los dos apresurados para tomar  un café en la casa de Pío.

Cerca de las dos de la mañana, Pío no podía dormir tranquilo por la acción que había realizado en el mar y mientras pensaba , nuevamente escuchó la melodía, se levanto asustado y miró por la ventana, era la sirena que lo llamaba entre las olas del mar y el oscuro ocaso.

Pío salió a pasear para borrar el miedo que llevaba dentro, se encontró con Alberto y decidió contarle lo que venía ocurriendo todas las noches.

Alberto, le dijo que la última vez que fueron al mar, saltó de la lancha y vio que había cogido algo brillante ¿Qué era? -preguntó- no era nada “dijo Pío".
Sin haberle creído Alberto le respondió: "Esa es la varita de una sirena y mientras tú la tengas te traerá mala suerte; es mejor que la devuelvas antes que pase más tiempo, porque cuando la llegues a tocar, en el Mar te va a pasar algo muy malo".

Después de la conversación, Pío regresó corriendo a su casa, cogió la varita y se fue a tirarla al mar en un lugar muy alejado para que nadie lo viera. Pero en su mala suerte pisó un pozo de agua, de inmediato, Pío se convirtió en una inmensa peña.

El poder de la varita hizo que desde ese día, ese lugar se convirtiera en una piscina natural de aguas quietas y cristalinas conocida actualmente como Puerto Inglés.

La leyenda de la dama encantada

La dama encantada

La leyenda de la dama encantada - DePeruCuenta la leyenda que cierta vez en el valle Chiribaya de la provincia de Ilo se hallaba un chombo, el cual fue encontrado por un explorador , percatándose que emanaba un olor fétido del mismo.

Al darse cuenta de dicho olor, el explorador decidió abrir el chombo. Al destaparlo, no pudo soportar la fetidez , perdiendo la conciencia por algunos segundos.

Al despertar, se topo con una bellísima dama, ella había salido del chombo.
Al cruzar miradas la dama le dirigió la palabra para pedirle que no dijera nada sobre su existencia y a cambio de su silencio le concedería cualquier deseo.

lunes, septiembre 24

La leyenda del vengador espíritu pirata

El vengador espíritu pirata
La leyenda del vengador espíritu pirata - DePeru
/pic/youtube.com
Narran los pescadores con más experiencia del varadero artesanal de Ilo, que Puerto Inglés , playa ubicada al sur de la ciudad, fue como una especie de fuerte y desembarcadero pirata.

Los piratas desembarcaban aquellos tesoros que sustraían de los navíos de la corona española en una fortaleza peñosa construida por la propia naturaleza, la cual hallamos en el cerro de peñas que se encuentra ubicado frente a la playa.

Como era costumbre, después de haber atacado un navío real, la tripulación pirata quedaba maravillada de tanta riqueza , todos los objetos eran de oro y decorados con rubíes.

Al día siguiente de cada robo, el capitán de la embarcación declaraba los tesoros y a la vez los demás daban fe de protegerlo de cualquier amenaza inclusive sacrificando sus vidas.

Una noche Gulibert uno de los piratas, presionado por la codicia de la mujer que amaba, sustrajo un cofre. Al ser descubierto por sus compañeros, huyó despavorido rumbo al cerro de peñas con la finalidad de esconderlo, y así lo hizo.

No había pasado mucho tiempo y Gulibert fue detenido por el capitán, quien ordenó castigarlo por la traición, lo cual era castigado con la muerte, y así lo hicieron. Degollaron a Gulibert y condenaron su espíritu a la protección infinita de los tesoros.

Transcurridos los años, nadie se atrevía a buscar el baúl. Gulibert recorre las inmediaciones del cerro de peñas, decapitado, debido al castigo que le dieron.

Se dice que su espíritu seguirá penando hasta reunir la cantidad de vidas que tenía la tripulación pirata a la que pertenecía. También dicen que aquel que encuentre o trate de encontrar el baúl del tesoro será maldecido como Gulibert.

domingo, septiembre 23

¿Es un mito El Chinchilico?

Quien es El Chinchilico

El Chinchilico, guardián de las minas ¿solo un mito?
¿Es un mito El Chinchilico? - DePeru
Se trata del guardián de las minas en Moquegua. Una serie de historias se han tejido en este lugar. Conoce algunas de ellas.

El 70% de toda la extensión geográfica de la región Moquegua está concesionada para la actividad minera, según un informe del Ministerio de Energía y Minas (MEM) del año 2013. De ahí que la ciudad resulte atractiva para las empresas privadas. Sin embargo, en este próspero departamento una leyenda mantiene en alerta a todos los que buscan en sus entrañas canales de oro y cobre.

Apariciones. Cuando Celestino Flores llegó al cerro Orujnuni, en el sector que ahora se llama Aruntaya y donde opera la mina de oro Aruntani, no imaginó encontrarse con una serie de sucesos que rozan con la ficción y que lo harían dudar de si son reales o no.

Durante los trabajos de exploración, para conocer cuánto de oro esconde el mencionado cerro, ocurrió algo inverosímil. Un ser de baja estatura pero con rostro de anciano, que siempre lleva casco de minero, botas y ropa de socavón, se apareció al grupo que laboraba en las perforaciones. Era el Chinchilico, así se le conoce al guardián de las minas de Moquegua.

Los trabajadores, advertidos que en ese cerro habitan dichos seres, le entregaron cigarro y coca con el fin de continuar trabajando. Pero no corrió la misma suerte un compañero de Celestino, que por la impresión se enfermó y hasta tuvo que ofrendar una llama para que se le quite el susto.

Ofrenda. El secreto para evitar este tipo de episodios era pagar por adelantado a los guardianes de las minas. Antes de iniciar la jornada de trabajo en el campamento, los obreros acostumbraban a subir a los cerros, rezarle a los Apus y colocar debajo de una piedra tres cigarros y nueve hojas de coca. Al día siguiente, esa ofrenda desaparecía, al igual que la presencia de los Chinchilicos.

Avistamientos de estos “duendes” se han presentado también en la zona de Quellaveco y por supuesto en Cuajone. Adrián Chambi relata que en la caseta de vigilancia del Dique de Southern, donde se desvía el río Torata, se apareció un Chinchilico. Era la medianoche y alguien golpeaba la ventana de la caseta. ¿Sería un sueño? Al salir no había nadie. Dos horas después volvió a ocurrir lo mismo; pero esta vez vio a ese ser infernal. Recordó que tirarle un manojo de llaves lo espantaría. Así el Chinchilico huyó despavorido del lugar. Lástima que su casco o alguna pertenencia no se le cayó, pues se cuenta que al día siguiente lo dejado por el Chinchilico se convierte en oro.

La leyenda de La Horma

El mito de la Horma

Al norte de la ciudad de Ilo, hay un manantial copioso que desemboca en la playa El Platanal, llamada así porque en su lecho se levantan palmeras a la cual debe su nombre, además de higueras y otras plantas.
La leyenda de La Horma - DePeru
Playa Platanales, Ilo Moquegua /pic/youtube.com

Aquí habitaba un pequeño pero aguerrido pueblo perteneciente a la cultura chinchorro. Su vida cotidiana se desarrollaba entre la paz de sus quehaceres domésticos, los hombres se dedicaban a la pesca, al cultivo y a la orfebrería, y las mujeres al tejido y cerámica.

Cuando Wiracocha vino a Ilo a sumar territorios para incorporarlos a su Imperio , tuvo conocimiento de las ricas minas de oro que existían al norte enviando un pequeño grupo de guerreros . Debido a la dificultad de acceso a la quebrada El Platanal, no pudieron doblegar a los dueños de casa.

Irritado , el Apu Wiracocha, cuenta la leyenda, voló hacia el lugar y aterrizo cerca al manantial dejando estupefactos a los del chinchorro y sometiéndolos de este modo.

Testigo de esto , es que hoy en día se puede apreciar en una roca la horma del pie que el inca Wiracocha dejo al llegar.

miércoles, abril 4

La Leyenda de La Poza de Las Sirenas

La poza de las sirenas

Narra la leyenda que había sucedido en esa época , Ilo era una caleta, un caserío se puede decir, porque era un grupo muy pequeño; las casas estaban diseminadas, casi aisladas en ciertos sitios del puerto. Así que esa gente, en esa época, solamente se conocía la manera más rústica de cocinar que era a leña… Entonces la materia prima era la leña y había gente que vivía de ese trabajo. Y se trata cabalmente de uno de estos señores que en una época en que se fue al valle a traer su materia prima para las cocinas, se entretuvo en el valle comiendo fruta, porque era temporada de frutas y, cuando acordó, ya el tiempo se le había vencido.

Comenzó a recolectar la leña, formó su atado y se lo puso a la espalda y este señor comenzó a caminar por rutina por el mismo sitio que era el camino del puerto al valle, por la orilla del mar hasta la Boca del Río. Así que cuando estaba pasando por un trecho muy pegado al mar, siente una voz de una mujer que estaba tarareando, una voz muy bonita. Pero el agarró y pensó: “!Caray! esta mujer a dónde viene a cantar en este desierto” Pero después se quedó parado y sorprendido porque recapacitó y resulta que él se orienta bien y ve que la voz salía del mar. “¿Cómo –dijo- una mujer bañándose a estas horas de la noche?” Y esa era una noche oscura, no había luna. Así que a las justas, dejo tirado la leña en el suelo, se sentó sobre el atado y se puso a escudriñar el mar.
La Leyenda de La Poza de Las Sirenas - DePeru
Y en el mar había un mochito y allí se veía un bulto que se movía, pero él decía que era un lobo; pero sentía que desde allí salí una voz que era de una mujer que gritaba, que cantaba, que entonaba algo. Pero de repente vio con sorpresa que siente un chapuzón y ve en la espuma blanca que con velocidad salía en su dirección, una raya blanca que se dirigía hacia él. Cuando de repente ve que sale del agua una mujer. El no se dio cuenta de la cola ni nada y recién supo más tarde que era una sirena. El problema era de comunicarse hasta que se comunicaron con mímica y al fin se comprendieron. Entonces ella le decía “¿Qué haces acá?” Y él le señalaba la leña y así.

Luego de una larga conversación, resulta que se despiden pero la sirena le dice que ponga las manos juntas que le iba a dar algo. Entonces mete la sirena debajo del agua las manos y comienza a llenarle las manos con lo que del fondo sacaba y el se lo mete al bolsillo. Luego se despiden y recién cuando se da la vuelta, se da cuenta el leñador recién que la mujer tenia una cola de pescado. Cuando la sirena desapareció, él se sentó un rato sobre la leña, pensativo y se dijo “Esto no lo puedo contar en el puerto, porque si lo cuenta me van a decir que estoy loco, que estoy chiflado; nadie me va a creer porque no hay otra persona que lo haya visto”. Entonces se quedó calladito.

Llegó al puerto y comenzó a repartir la leña; cada persona necesitaba dos palitos para cocinar. Termina su venta y entonces se queda pensativo y va y se acerca a un bar; en ese tiempo los bares solo vendían vino. Cuando terminó, metió la mano al bolsillo, saca la plata para pagar y empezó a examinar unas cosas raras como una bolitas de fierro, pero brillante, medio blanquizcas. Como los del costado conocían de esto, dijeron “!Perlas!” El leñador metió la mano al bolsillo, pagó y se fue asustado pensado en las perlas.

Pero dicen que “en pueblo chico infierno grande”; voló la noticia y todo el mundo se enteró, hasta las autoridades de esa época. Ellas se reunieron y se informaron de quién tenía las perlas, que era un pobre diablo que vivía de la leña, que cómo puede tener perlas, que de dónde las habrá sacado, que seguro las habrá robado… y especularon muchas cosas, incluso que había encontrado un banco de perlas. “!Vamos a ser ricos¡” dijeron entonces y decidieron chapar al leñador. Luego de hacerlo le quitaron las perlas y le dijeron que confiese de donde las había sacado. El se mantuvo en silencio porque tenía miedo de decir la verdad, hasta que decidió contarlo todo pero a condición de que le crean: “Me las dio una sirena” les dijo. No bien dijo esto lo castigaron. Le echaron agua, lo colgaron y le pegaron, lo que le mortificó mucho; pero como insistía en su versión, uno de sus captores propuso que hiciera lo mismo para demostrar que decía la verdad. Así que lo enviaron al mismo sitio custodiado por soldados sin mayor fortuna por espacio de quince o veinte veces, recibiendo castigos por mentiroso. Uno de ellos le dijo “¿Por qué no te concentras y así puedas transmitirle a la sirena para que venga?” Así que el leñador se concentraba y llamaba a la sirena, hasta que en una noche sin luna salió nuevamente hacia el lugar seguido de cerca por sus captores. Se puso frente al mar y de repente, igual que en la primera vez, escuchó el canto de la sirena y su figura sobre la roca en medio del mar. “!¿La sienten?! ¡¿La sienten?!” empezó a gritar. Tiro la leña al suelo y la llamaba a gritos “!Ven sirena! ¡Ven sirena!” Sintió el chapuzón, vio la espuma del mar y la raya blanca que se le acercaba.  

Al preguntarle qué pasaba, el leñador le comentó que desde el día que la había visto, en vez de ser una alegría había sido una desgracia porque había sufrido mucho y le contó lo sucedido. Entonces el leñador se agarró las puntas de la camisa formando una bolsa y le dijo “Dame perlas, dame perlas” La sirena le entendió el mensaje y le lleno la camisa con lo que pedía; luego de lo cual llamó a las autoridades para que vean lo que tenía. Al llegar al sitio algunos lograron ver algo de la sirena y al dar su chapuzón pudieron verla por completo perdiéndose en el mar. la gente curiosa fue a ver lo que le había entregado al leñador y éste soltó su camisa y las perlas se fueron al suelo, luego de lo cual todos se arrodillaron para poder agarrar algo de ella, mientras el leñador desapareció por completo del lugar en el momento de la confusión.

martes, abril 3

La leyenda de María Sosa

La leyenda de María Sosa

Esta es la historia de una roca que se encuentra en el valle El Algarrobal de Ilo, que tiene forma de mujer, Que al subir un cerro del lugar aquella figura rocosa parece llevar un bebé.

María Sosa era una mujer que vivía en el valle y estaba casada con el señor Pedro Tuntes. Su madre era una persona muy importante porque agasajaba a las personas que la visitaban. Cierto día una de las autoridades de Moquegua llegó a su casa y no tuvo qué prepararle; así que fue a la casa de su hija para solicitarle su ayuda. Le pidió una res para agasajar al ilustre visitante.
Valle El Algarrobal, Ilo, Moquegua, Perú
Valle El Algarrobal, Ilo, Moquegua, Perú / img/pe.geoview.info.
Luego Maria Sosa habló con su esposo y él le dijo que no, porque su madre gastaba demasiado en aquellos recibimientos. Al ver la negativa de su hija, la señora aguardó a que llegara la noche e ingreso al corral para sacar la res sin permiso, Pero en la oscuridad no se dio cuenta que iba por unos matorrales, los cuales le causaron profundas heridas en el cuerpo y al no poder curarlas murió.

La gente murmuraba sobre la muerte de tan amable señora y culpaban a Maria Sosa por negarle el animal.

Pasado el tiempo, misteriosamente Maria Sosa desapareció del valle , nadie la pudo encontrar. Ella tenía un corral en el cerro, pues allí se encontraba abundante pasto. Las personas pensaron que tal vez María estaba en su corral porque cuando se aproximaban notaban la presencia de unas extrañas piedras que nunca estuvieron en el lugar. Una de esas piedras tenía la forma de una mujer que cargaba a su hijo en la espalda. Entonces los pobladores comprendieron que se trataba de María Sosa y sus animales.

Se comenta que su madre fallecida, antes de su muerte maldijo a su hija, al esposo de ella y a sus animales.

martes, enero 9

La leyenda del Misterioso Museo del Algarrobal

El Misterioso Museo del Algarrobal

Los que viven cerca del ahora museo del Algarrobal, cuentan que hace mucho tiempo, en la provincia de Ilo en el distrito del Algarrobal se construyó una vivienda que tenía como finalidad convertirse en museo.
La leyenda del Misterioso Museo del Algarrobal - DePeru
 La leyenda del Misterioso Museo del Algarrobal

Al término de esa edificación, empezaron a implementar el interior de la vivienda con algunos restos que dejaron los hombres antiguos que vivían en ese lugar.

A pesar del tiempo transcurrido, se dice que al promediar la media noche, se oían voces y sonidos como si estuvieran trabajando en una chacra, cuidando el ganado, y lo más misterioso es que se escuchaba el ladrido de un perro.

Es por esa razón, que ninguno de los que cuidaban el lugar se atreviacute;a a entrar a la casa.

Cierto día uno de los vigilantes junto a un arqueólogo, se atrevieron a entrar al lugar. Esperaron hasta media noche y al toque del reloj que marcaba las doce empezó nuevamente el bullicio.

Entonces vieron que de pronto se le apareció un perro que ladraba, mientras ellos caminaban por el museo. Pasados unos minutos, desaparecieron las voces y aquel ladrido .

Los hombres se tropezaron y con mucho miedo se levantaron. Lo único que ellos deseaban en ese instante era salir de aquel lugar.

Al día siguiente, los hombres se pusieron a cavar, y encontraron que dentro de aquella excavación los restos óseos de una persona con sus bienes, acompañado del esqueleto de un perro.

Consultando a los pobladores del lugar, los hombres se enteraron que en ese lugar hace muchos años vivieron hombres llenos de bienes y que tenían como guardián un perro. Esos hombres son conocidos como los Chiribaya.
La leyenda del Misterioso Museo del Algarrobal
Desde entonces, es común para aquellos pobladores escuchar los ladridos del perro y aquellas voces misteriosas. Muchos dicen que el perro sale del museo y va a tomar agua del río los días martes y viernes al promediar la media noche.